Cómo se fabricaban las cuerdas más gruesas y largas, un proceso que proviene de la antiguedad y que todavía se recrea con equipamiento de época

Cómo se fabricaban las cuerdas más gruesas y largas, un proceso que proviene de la antiguedad y que todavía se recrea con equipamiento de época


Por @Alvy — 13 de Mayo de 2021

Este vídeo tiene mucho de hipnótico por lo detallado y gozoso del proceso, que se ve muy artesanal y anticuado pero que se utiliza todavía hoy en día, supongo que principalmente por razones históricas. Lo que muestra es cómo se fabricaban las maromas: cuerdas gruesas y largas hechas de cáñamo alquitranado. El vídeo proviene del Museo Marítimo Hardanger de Suecia.

Es sabido que las cuerdas están hechas de cuerdas más pequeñas. Esas cuerdas están a su vez hechas de otras cuerdas y así sucesivamente, hasta llegar a los hilos de fibras vegetales originales, que pueden ser cáñamo, algodón, seda, pelo u otros materiales artificiales más resistentes.

En el vídeo se muestra una fábrica en la que se fabrican gigantescas maromas de cuatro hilos mediante el método de la cuerda torcida (enrollada), que consiste en simplemente hacerlas girar mientras se unes, dándoles su característica forma; el otro método es el trenzado. Se puede ver cómo se comienza por un mecanismo que une las primeras 20 ó 30 cuerdas más delgadas en una, para luego pasar ya al enrollamiento de a cuatro en varias fases.

Todo parece un delicado equilibrio de tensión, giros y mecanismos que provienen de la antigüedad, con piezas de madera para separar y sujetar, argollas de hierro y demás. Lo más interesante quizá es que la nave de la fábrica es gigantesca y se utiliza un carro para ir tirando de la cuerda mientras se une, carro que circula sobre rieles como los de un trenecito. Algún motor hay por ahí, aunque no es difícil imaginar que esto antiguamente se hacía con animales o simplemente tirando a lo bestia.

Otro detalle curioso es que el sitio es tan grande que parecen utilizar un sistema de señales con una campanilla y una cuerda para indicar cuándo empezar y parar, una solución ingeniosa para no tener que andar a gritos. Con paciencia y comprobando cada paso la cuerda va «engordando» a cada paso, hasta forma una maroma de imponentes dimensiones, que se enrolla en un carrete y listo.

No parece que utilicen nada para «pegar» la cuerda, porque el retorcimiento natural parece suficiente, aunque en algún sitio he visto mencionado que el alquitrán u otros tipos de «pegamento» pueden servir para fijar los hilos (aparte de sujetar los chicotes (extremos de la cuerda) con algún tipo de pieza metálica. Un proceso tan fascinante como relajante de ver en acción.

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